Mujer de viento

Tengo hambre de ti
de tu cuerpo de seda
desnudo de complejos
y exuberantes curvas
Quiero alimentar mi espíritu
con el pan de tu ser
que nutre mis deseos
y multiplica mis fantasías
Morderte con mis labios
para extraer tu placer
y bañarme de ti
en tu fuente de vida
Mujer de mil facetas
hoy mía, mañana no lo sé
que me embriaga de locura
te dejo libre, para que seas tú misma
Somos los dos polos
de una energía sensual
que enciende nuestro ser
y electriza nuestra pasión
Sigue así
no quiero cambiarte
porque disfruto tu atrevimiento
de musa sin complejos
Y aquí vives
aunque no estés conmigo
porque mis recuerdos de ti
son más perfectos que tú

¿Qué le vas a regalar a Mexicali?

Tengo la suerte de conocer varios lugares del mundo, ciudades cosmopolitas como Nueva York y Buenos Aires; igualmente conozco varios lugares de México que por mucho son más ordenados, bonitos y limpios que la ciudad donde vivo. Lugares coloniales, con cientos y cientos de años de historia y tradición.

Pero ni la ciudad más moderna, bella y llena de tradición, iguala el amor que siento por mi ciudad de nacimiento, mi Mexicali, que hoy 14 de marzo cumple 114 años de vida, de existencia, de trabajo y sacrificio. Vivir en Mexicali no será lo más cómodo del mundo, pero si es un honor pertenecer a este oasis en el desierto, este punto geográfico, una ciudad que arde de calor en verano y que tiembla de frío en invierno.

Ser de Mexicali implica reconocer que tu comida tradicional es la comida “china” y que somos unos expertos en tacos de carne asada.

Los “cachanillas”, somos cerveceros por tradición: amamos la cerveza bien fría, en verano y también en invierno; a veces vamos a otros lugares del mundo y encontramos la cerveza de los refrigeradores caliente, porque en ningún lugar la tienen igual de fría que en nuestra tierra.

Los “cachanillas” somos educados, damos el pase a los peatones en las esquinas, hacemos los altos y saludamos a nuestros vecinos. Nuestras comunidades, integradas casi en su mayoría por migrantes, han encontrado en el apoyo de los vecinos, la forma de salir adelante; somos familia, sin ser familia, nos ayudamos sin conocernos y nos conocemos por habernos ayudado.

Disfrutamos del beisbol en el invierno, y esperamos con ansia que algún día las autoridades gubernamentales apoyen el fútbol para tener un equipo profesional que nos represente; en el “Torneo de los Barrios” se vive un gran ambiente y además se juega a un gran nivel. Somos un pueblo ordenado, que ha progresado gracias al respeto que nos hemos tenido los unos a los otros en la convivencia diaria.

Sin embargo, Mexicali se está rezagando. Lo puedes ver en su deficiente obra pública, en sus calles llenas de baches, llenas de polvo, en su falta de desarrollo comercial y empresarial, en la falta de manifestaciones artísticas y culturales que enriquezcan a la sociedad.

Técnicamente, estamos en quiebra en las finanzas municipales. Años de dispendio, desvíos y una burocracia creciente, han mermado las finanzas municipales, al punto que hoy en día los impuestos que pagamos solo sirven para los sueldo de los burócratas.

De puentes nuevos, vialidades alternas o monumentos ni hablemos, para eso habría que pedir prestado y nadie nos quiere prestar (tenemos una de las calificaciones crediticias más negativas de México por “mala-pagas”).

¿Qué vamos a hacer?, ¿vamos a quedarnos con los brazos cruzados esperando que todo se resuelva solo?, ¿vamos a tolerar un endeudamiento irresponsable que termine por afectar a las siguientes generaciones?, ¿vamos a abandonar Mexicali cuando ya no podamos más?

Yo propongo empezar por ser mejores, mejorar en el nivel que cada quien pueda hacerlo, ser mejor estudiante, mejor trabajador, mejor hijo, mejor esposa, mejor lo que sea que te haya tocado ser, pero eso si, mejora por Mexicali, trabaja por tu ciudad, no la ensucies, no la insultes, no la rayes, dignifícala, hónrala, siéntete orgulloso de ella.

Paga tus impuestos, cumple con tus obligaciones, no des mordida, no seas parte de la corrupción. Trabaja con ahínco, apoya a tus vecinos, a tus compañeros, ayudar a los demás a crecer, también es crecer. Somos hijos del Sol, hermanos del “calor”, hasta el más rico suda como el más pobre, no hay diferencias, todos vivimos bajo la misma luz, nos ilumina el mismo astro y vamos a donde mismo: vivimos para ser felices y moriremos en la lucha por ser mejores, eso somos los mexicalenses.

Mexicali es nuestra casa, Mexicali es nuestro “rancho”, la capital de Baja California hoy cumple años y tiene el ejemplo de los rescatistas y policías que dejaron su vida por cumplir con su deber para recuperar el cuerpo de una pobre muchacha.

Eso es Mexicali, una ciudad rica por su gente, muchas felicidades.

Es cuanto.

Un México muy molesto

Dedicado con agradecimiento a los mexicanos responsables que se han manifestado pacíficamente en contra de las injusticias que vive nuestro país.

Lo que ha pasado en los últimos días en México, obliga a todos los que vivimos en este país (incluidos por su puesto nuestros gobernantes y también nosotros los ciudadanos), ha realizar una reflexión profunda de la delicada (repito y recalco: muy delicada situación) que se vive en el ámbito social, político, económico y de seguridad pública. No deseo en este texto hablar de partidos políticos, pues no me interesa responsabilizar a grupos específicos de los graves problemas que todos sufrimos, más bien quisiera referirme a dos clases sociales en lo específico: gobernantes y gobernados. Así de sencillo se dividen los dos bandos en los que hoy se polariza el país.

Quisiera principiar con la reflexión que podríamos hacer los ciudadanos.

Antes que todo, creo que es importante que todos participemos de la inconformidad, pues es necesario que nuestras autoridades observen el terrible cansancio que vivimos todos, pero sobre todo los que se encuentran en las clases sociales más bajas (es decir, la mayoría); estamos viviendo un escenario cada vez más complejo, en el que los sueldos alcanzan cada vez para menos y nuestra calidad de vida se ve deteriorada a pesar del esfuerzo honrado que realizamos para ganarnos la vida.

Por el contrario, vemos que la clase gobernante goza de privilegios cada vez más opulentos, salarios estratosféricos, bonos económicos insultantes y estilos de vida que superan sus “supuestos” sueldos. Dicen que en esta vida hay dos cosas imposibles de ocultar: el amor y el dinero, y este último recurso desmedido en los gobernantes, es observado con coraje por los mexicanos que más sufren, los campesinos en el campo, los obreros de las maquiladoras, los empleados que ganan el salario mínimo, los desempleados que sobreviven como pueden. Este peligroso caldo de cultivo, abona al descontento que todos hemos visto en los últimos días.

La ciudadanía de la que hablo se encuentra profundamente dolida e insultada, pues lejos de sentir el cobijo del gobierno al que sostiene con sus impuestos, además de cumplir como sociedad responsable al preservar el estado de derecho al obedecer las leyes, observa más bien como las decisiones que supuestamente deberían beneficiarla son por el contrario decretos que la siguen hundiendo en el fango de la pobreza, de la enfermedad, de la ignorancia y de la inseguridad pública.

Quisiera decir que la “gota que derramó el vaso”, fue el aumento a las gasolinas anunciado hace unos días, pero eso no ha derramado el vaso. El momento en el que se “derrame el vaso”, será triste pues no será tan “tranquilo” como lo han sido las últimas manifestaciones (en su mayoría, pacíficas).

Aunque no justifico ni apoyo los saqueos, ni mucho menos el ataque a los grupos policiacos (como tampoco justifico la represión violenta a manifestantes y medios de comunicación), si le encuentro una explicación lógica al coraje de la población: la gente está cansada de ver a los políticos robar y salir de la cárcel como si nada hubiera pasado, la gente honesta está cansada de ser reprimida de manera violenta por la fuerza pública cuando exige sus derechos, cuando observa que los verdaderos criminales, narcotraficantes, secuestradores y ladrones pagan sobornos a las autoridades que les permiten pasearse libremente, presumiendo su impunidad. La gente está enfadada de ser extorsionada por la policía.

La sociedad civil está harta de vivir en un México al revés, y lo que ha pasado en los últimos días, fue solo una muestra del coraje que se gesta en la consciencia social, pero cuidado: por lo que veo, creo y siento, esto puede ser aún más extremo. Y no es que lo quiera, pero por desgracia, décadas de injusticia social están desbordándose y reflejándose en actos de desobediencia, de rapiña y de inconformidad inéditos en la historia del país.

Ahora bien, yo soy de la idea de que aunque nuestra lucha debe ser pacífica, también debe ser muy firme, contundente y duradera. Lo que sea necesario que tenga que serlo. Se le tiene que demostrar a la autoridad por medios racionales e inteligentes, que es tiempo de hacer un cambio, que es tiempo de sentarse a negociar, que es tiempo de cambiar el injusto orden de las cosas, no para derrocar al gobierno y sumir al país en un caos, pero si para hacerlo entrar en razón: que comprenda que necesitamos de su sensibilidad, que no podemos seguirlos viendo sonreír ante los medios de comunicación como si nada pasara, porque en realidad estamos cada vez más cerca de explotar como sociedad. Si el gobierno debe ser depuesto, que sea por medios democráticos.

Considero que debemos luchar preparándonos intelectualmente, debemos luchar golpeando las estructuras económicas y presionando a las autoridades en los ámbitos institucionales y administrativos, debemos combatir cuidando también el orden, pues existen sectores vulnerables que por desgracia, son dependientes de los servicios de salud, de educación y de seguridad pública.

No podemos luchar desbordando estas estructuras, pues al final terminaremos dándonos un “balazo en el pie” como sociedad: hay enfermos que requieren de las medicinas y los servicios del sector salud, hay niños que necesitan seguir aprendiendo a leer, hay criminales que están esperando el desorden para aprovecharse de él y terminarán robando nuestras casas y negocios en el caos. Si luchamos sin considerar estos factores, terminaremos perjudicándonos como sociedad.

Tampoco podemos perder nuestros trabajos, pues eventualmente los vamos a requerir para seguir subsistiendo. Tenemos que luchar con la fuerza de la razón y la organización social, y esos medios solo los brinda el conocimiento y la ciencia, por lo que en consecuencia la más importante preparación ante la lucha contra la injusticia, es la correcta formación educativa y cultural de nosotros mismos.

Ahora me quiero dirigir a los gobernantes.

Si yo fuera gobernante, haría algo pronto para cambiar el injusto orden de las cosas, pues de seguir las cosas como van, terminará todo muy mal. Anteriormente las protestas sociales en México, habían sido en estados del sur del país que por desgracia han sido tradicionalmente olvidados por las autoridades, y muestra de esto son los más bajos indicadores de bienestar social, altos índices de pobreza y calidad educativa, así como de paupérrimas condiciones de salud. Aquí era hasta cierto punto “normal” que se dieran manifestaciones, huelgas e incluso como sucedió en 1994, un levantamiento armado.

Sin embargo, y ojo con esto, hoy las muestras de violencia e inconformidad se están dando en estados con supuestamente mejores índices de calidad vida (como en la frontera norte), donde anteriormente existía una “supuesta” apatía social ante las injusticias pues no se “afectaba” a esa población. Sin embargo lo que vimos en días pasados, escapó a esa lógica. Ciudades prósperas y comunidades tranquilas, mostraron signos de hartazgo, muestras de violencia, manifestaciones organizadas de inconformidad ante el gobierno y sus autoridades.

Cuidado gobernantes, esto es sumamente delicado, pues son las antesalas tradicionales de las revoluciones. Hoy deben existir en muchos, muchos, lugares de México, ciudadanos organizándose para decirles que no están de acuerdo con ustedes y que si tienen que luchar, lo harán, aún a costa de su libertad y quizás en algunos casos, de su vida. ¿Qué padre quiere seguir viendo con hambre a su hijo si el gobierno no le brinda las condiciones para ganarse el sustento y vivir dignamente?

Si el cada vez más elevado abstencionismo electoral puede ser interpretado como un síntoma de apatía para participar en la vida política, las violentas manifestaciones que se dieron en distintos lugares de México deben ser observados como la mecha encendida de una “bomba” que puede estallar en las manos del gobierno. Es tiempo de conciliar, es tiempo de analizar con sensibilidad las demandas sociales, es tiempo de hacer verdaderos cambios y no ligeras modificaciones al sistema político, cambios que limiten el desmedido poder que tienen las autoridades, por un orden social menos injusto y más equilibrado. Suena utópico (y puede que lo sea), pero hay que buscar esta utopía para alcanzar una realidad más deseable, que aunque no sea un “cuento de Hadas”, si sea un México más anhelado por la sociedad y no solamente un paraíso para la clase la gobernante.

Si es posible. Es cosa de voluntades, de sacrificios, de querer consagrarse como mexicanos honestos que cambiaron la historia rompiendo con las ataduras que nos siguen encadenando al pasado y que continúan perpetuando la horrible violación social que sufrimos al ser conquistados violentamente por otra cultura. Parece que poco ha cambiado, parece que los gobernantes son una suerte de extranjeros que solo se preocupan por su bienestar y que los gobernados somos una especie de subcultura inferior, que por derecho divino debe soportar las injusticias en silencio, pagando impuestos cada vez más altos y sufriendo de una calidad de vida cada vez más baja.

Es tiempo de que tú, gobierno, te aprietes el cinturón, es tiempo de que reduzcas tu nómina, es tiempo de que replantees tu gasto, es tiempo de que seas más ciudadano y menos gobernante. No te pido que instaures el comunismo en México, pero si que reduzcas la cada vez más insalvable brecha que hay entre tú y la gente. Abre los ojos gobierno, las gente a la que te debes te está mandando señales claras y contundentes que te obligan a cambiar. De no hacerlo, arrastras al país a la posibilidad de una lucha que nadie quiere vivir, donde como en días pasados tendrán que enfrentarse mexicanos hermanos que hoy se dividen entre manifestantes y fuerza pública.

Es tiempo gobierno, de que ejerzas todo el peso de la ley, no en los ciudadanos que menos tienen y exigen sus derechos, sino en los funcionarios públicos corruptos, los cuales se cuentan por cientos y a los cuales debes imponer un castigo ejemplar, que reconforte a la gente y que la haga sentir que la justicia si vale y no es letra muerta. La corrupción es un cáncer que carcome las instituciones públicas y la impunidad sepulta la esperanza cada vez más traicionada que la gente te tenía. La sociedad no cree en ti porque tú no le ayudas a que así sea. Es tiempo de que hagas justicia o la gente realizará justicia por su propia mano (como cada vez ocurre más), te guste o no te guste, es la realidad a la que empujas a la ciudadanía.

Simplifica la estructura gubernamental, bájate de tu pedestal que hace parecer a la burocracia una especie de nobleza, la cual hereda sus puestos públicos de acuerdo al apellido y el compadrazgo y deja de lado las verdaderas capacidades de los mexicanos con talento. Aprovecha ese talento para que mejore la sociedad y detén la fuga de cerebros de tantos mexicanos valiosos que podrían generar un círculo virtuoso en la sociedad y corta con esa clase política parásita que vive perpetuándose para saciar sus necesidades personales antes que el bienestar público.

Todo está en sus manos gobierno de México, todo está en sus manos gobiernos de los estados, todos está en sus manos gobiernos de los municipios, todo está en sus manos senadores y diputados federales y locales: todos ustedes serán responsables del bien del país, o por el contrario, serán los culpables de lo que pueda pasar en el futuro si las cosas siguen como siguen. La historia no los absolverá.

Por último, quisiera recordar el Artículo 87 de la Constitución que obliga al Presidente de México al tomar posesión de su cargo, prestar la siguiente protesta:
“Protesto guardar y hacer guardar la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la nación me lo demande”.

Hoy te lo demandamos Presidente de México, máximo líder de la nación y figura responsable de todo lo que ocurre en el país.

Es cuanto.

P.D.- Recuerde clase gobernante: no porque no todos se manifiesten, significa que todos están conformes.

“Sin mí”

Me nutres de lejana lengua
me instruyes de extrañas palabras
que dichas con tu voz
son sensual alimento de mi anhelo

Estoy tan enamorado de ti
de tu personalidad garbosa
tan libre y salerosa
tan lejana, isla virgen de mi mundo interno

Exótica mujer eres
piel de arena, playa lejana
en la que deseo bañarme
y que tu mar me cure, hasta la muerte

Hay joyas que no serán nunca mías
tú eres de esas perlas
diamante que no busco tener
sólo admirar a la distancia, así brillas más

Y que mi mirada te cuide
para que nada te falte
para que todo lo tengas
que vivas libre, pues así eres más bella

Y que mis manos te toquen
y mis dedos te acaricien
y mis labios te muerdan
sólo en mis sueños, mis más bellos sueños

Pues mis sueños son tuyos
mis fantasías, mis deseos
todo te pertenece
aunque no repares en saberlo

Porque mi amor por ti es tan grande
que prefiero no tocarte
que decido no acercarme
para que seas siempre tu misma, sin míson%cc%83ar-con-diamantes

LA ESCUELA LEONA VICARIO DE MEXICALI

Nuestros padres y nuestros maestros, nos dieron la mejor educación que podíamos recibir cuando fuimos niños. Ellos hicieron muchos esfuerzos por nosotros cuando éramos pequeños, hoy puedo verlo, con la poca madurez que me han dado mis 36 años.

La Escuela Primaria Urbana Federal Leona Vicario, una escuela pública (que nos formó como una escuela privada), unió los esfuerzos de padres y maestros para que nosotros lográramos seguir creciendo como personitas.
Fuimos muy afortunados de ser parte de una tradición de esfuerzo que hoy nos hacer ser lo que somos: seres humanos buscando ser mejores, cada quien en su ámbito, cada quien con lo que Dios le dio.
Aprendimos a convivir con gente de todos los estratos sociales, algunos éramos pobres, algunos eran ricos, algunos eran de otro país o quizás de otro estado de México, pero todos éramos al final de cuentas lo mismo, niños buscando ser felices.
No éramos mejor que nadie, porque seguramente en cada escuela primaria de Mexicali había niños felices como nosotros, pero si éramos niños especiales, porque formábamos parte de una tradición mexicalense de estudiantes de primaria que hoy en el presente puede decir que estudió en una de las escuelas más antiguas de Baja California.
Muchos de nosotros, estudiamos en la escuela primaria en la que estudiaron nuestros Padres, y muchos de nosotros, ya tenemos o tendremos en la Leona Vicario de Mexicali a nuestros hijos. Tres generaciones de mexicalenses que han vivido una historia similar.
También por desgracia algunos pocos aún, se han ido de esta vida, pero conforme el tiempo pase, más nos iremos, porque la existencia es así: solo un espacio momentáneo en el que nos encontramos y convivimos; no estemos tristes, estemos agradecidos por habernos conocido y haber vivido una hermosa infancia, una bella época de nuestra vida. Es la Ley de la Vida.
A nuestros compañeros que se han ido Alberto Navarro y Héctor Siqueiros (y no se si me falta alguien más), que en paz descansen y que Dios los cuide.
No olvidemos a la Leona Vicario y sus sótanos misteriosos, ni el timbre del recreo de 10 am a 10:30 am y nuestros momentos de educación física con el profesor Chicati, no olvidemos los hombres que jugábamos “carrito” (esa especie de beisbol con una pelota a la que le pegábamos con la mano) o cuando jugamos a las “pataditas”, no olvidemos las canicas, no olvidemos cuando jugábamos “hoyitos” no olvidemos a las niñas jugando a la “liga” (¡las niñas “chinitas” de la tarde eran buenísimas para jugar!), ni tampoco los raspados de dos sabores que hacía “Pepe” a la hora de la salida, ni tampoco cuando nos tocaba la “Cooperativa” o ser los “Guardias” de la puerta en el Edificio Principal y no dejábamos entrar a los niños más chicos (solo a los maestros, por su puesto!).
No olvidemos nuestos bonitos libros de textos ni sus poesías e ilustraciones, y por nada del mundo olvidemos a nuestros grandes maestros que tanto nos dieron. Puedo decir mil cosas, todas me llenan de alegría de solo recordar.
Que pase lo que pase, nunca nos olvidemos de los valores que nuestra educación nos dio, que no nos olvidemos nuestro “Salón de Actos” donde cantamos tantas canciones bonitas con el piano que hoy recuerdo aún (“Yo tenía diez perritos”, “¿De qué color es la piel de Dios?”, “La Paloma”), pero por sobre todas las cosas, nunca olvidemos nuestro himno:
Escuela querida, mi Leona Vicario
faro que iluminas mi débil razón
tu nombre bendito, es un relicario
que guardo en el fondo de mi corazón
Pasaran las horas, pasaran los días
pero tu recuero nunca pasará
en mis hondas penas
y en mis alegrías
tu nombre bendito, siempre vivirá
Vivirá tu nombre siempre en mi memoria
envuelto en un mismo y claro fulgor
vivirá el maestro de modesta historia
al que le debemos gratitud y amor
Para los que vamos, escuela querida
en busca de nuevas fuentes del saber
tu sabia enseñanza será de nuestra vida
el germen fecundo de otro nuevo ser
Escuela querida, mi Leona Vicario
faro que iluminas mi débil razón
tu nombre bendito, es un relicario
que guardo en el fondo de mi corazón
Pasaran las horas, pasaran los días
pero tu recuero nunca pasará
en mis hondas penas
y en mis alegrías
tu nombre bendito, siempre vivirá
Es un gusto haber compartido ese momento de mi vida con todos Ustedes, los quiero mucho a todos.

“Hasta pronto primo”

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Dedicado a la memoria de primo Luis Alberto, el “Bebo”  (26/Ago/1976-1/Feb/2016)

Hoy en la mañana me dieron una de las noticias más tristes que pude escuchar, y es que mi primo Luis Alberto Ramos Reyes, el “Bebo” ó el “Tatán”, como le decíamos, ha dejado su cuerpo para que su alma esté con Dios.

Me siento profundamente triste y una parte de mi alma se va con él, pues de algún modo siempre fue para mí como un hermano mayor, ya que de chicos crecimos muy apegados y siempre me trató con mucho cariño y me cuidó, a su modo claro, pues así era mi primo, una persona especial para mostrar sus sentimientos, siempre bromeando y no tomándose las cosas muy en serio.

Compartimos mil aventuras juntos, hicimos travesuras, viajamos a Magic Mountain, jugamos, nos tomamos nuestras primeras cervezas de chamacos. Recuerdo que cuando cumplí 15 años, mi papá, él y yo, compartimos las primeras “cheves” que me tomé con permiso de mis “jefes”.

De niños en casa de mis abuelitos, poníamos música y  jugábamos a que éramos los “Hombres G” mientras cantábamos sus canciones, simulando que cada quien tocaba un instrumento; mi primo Bebo era el baterista y me acuerdo que simulaba tocar la batería con las palmas de las manos pegándome en todo el cuerpo, mientras yo me retorcía del dolor y la risa por su “bullying” de amor. Ese era mi primo.

No quiero contaminar a nadie con mi tristeza, solo quiero compartir la alegría y agradecimiento a Dios por permitirme estar con él en esta vida, y sobre todo pedirle que haga que este sufrimiento que está pasando su mamá, mi Tía Alicia, y sus hermanas, mis primas Ana Laura y Sandra, no sea tan duro para ellas.

Siempre recordaré a mi primo, tocando la guitarra y cantándole a mi Tía Alicia, su madre, esa canción de “Los Muecas”:

“Alicia
con seis letras tu nombre escribiré
muy dentro de mi corazón Alicia
regálale a mi amor una caricia
en cambio el corazón yo te daré”

Sé que mi primo “Bebo”, está con Dios, y que ahí debe estar con su “Nana”, su abuelita, que tanto amó y cuidó siempre; se que está con su papá, mi Tío Luis, a quien tanto se parecía; se que está con mis abuelitos, mi abuelo Saturnino y mi abuelita Matilde. Eso me da felicidad, saber que está en un mejor lugar.

Mi primo se fue joven, y hoy reflexiono mucho sobre lo corta que puede ser la vida: la vida es solo el instante presente, porque ni ayer ni mañana existen; hay que vivir con agradecimiento y alegría cada momento que Dios nos dé, porque no sabemos cuándo nos tendremos que ir.

A veces perdemos la brújula y nos dejamos llevar por cosas sin importancia, olvidando que el centro de nuestra vida debe ser el amor por nosotros mismos y por los demás; parece una frase trillada, pero es cierto, cuando te das cuenta que alguien que amas deja esta vida: debemos y es nuestra obligación vivir para cuidarnos los unos a los otros, para desearnos cosas buenas y apapacharnos con cariños.

No sé cuando me tocará a mi morir, pero hoy quiero decirles a todos que he sido muy feliz, y que pase lo que pase con mi vida, deben saber que estoy agradecido por todas las bendiciones que me ha dado Dios, por todos los buenos amigos que tengo y por todos las personas que no me quieren, porque todos me han hecho crecer y ser lo que soy: no se si bueno o malo, pero eso sí, un hombre feliz.

Descansa en paz primo.

Es cuanto.

 

La caída del pastel

La historia no oficial de México está llena de claroscuros: traiciones, robos, desfalcos, fraudes, asesinatos, actos propios de la naturaleza humana que pocas veces son retratados por la historia, ya que la historia es escrita por la parte oficial y de este modo la mayor parte de las veces maquilla los hechos incomodos y les da un matiz menos negativo, tragable para la sociedad.

Aunque todos (absolutamente todos) los presidentes de México han cometido errores (son humanos pues), son pocos los presidentes que ha habido como Enrique Peña Nieto con tantas “áreas de oportunidad” que resolver. El problema no fuera problema si sus errores solo le afectaran a él, pero por desgracia, sus errores nos llevan entre las patas a todos los mexicanos.

Hace unos día que se escapó el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán del penal “El Altiplano” en el Estado de México. Esta era la cárcel de máxima seguridad en el país y supuestamente ahí se encontraba recluido el que por muchos años fue el delincuente más buscado por el gobierno de México y el de los Estados Unidos.

Esto por supuesto es una burla al Gobierno de Enrique Peña Nieto (como lo fue en su momento una burla para el Gobierno del ex Pdte. Vicente Fox), sin embargo, hoy cala más en el ánimo de la sociedad este escape, pues México vive una serie de reformas que están golpeando el bienestar de una gran parte de mexicanos.

La situación genera al final de cuentas un malestar social, pues la gente que cumple con la ley para no ser objeto de algún tipo de castigo, objeta que el gobierno exija obligaciones ciudadanas cuando no cumple con su responsabilidad de hacer que se cumpla la ley con los que supuestamente son los más peligrosos.

Cómo estará de jodido nuestro país que muchos líderes de opinión, artistas y cientos de miles de ciudadanos, aplauden que “El Chapo” esté libre, pues él, dicen “si ayuda a la gente”. Increíble, parece que vivimos en el viejo oeste y el Sheriff se esconde porque el vaquero malo anda en el pueblo haciendo feliz a la gente.

Es tanto el vacío presidencial, que hace unos días el pendejo de Donald Trump (un millonario gringo pre-candidato a la presidencia de los EE UU) empezó una campaña en contra de los latinos y especialmente los mexicanos indocumentados, a los cuales etiqueta como “ladrones”, “violadores”, “drogadictos” y “borrachos”. Por su puesto y como era de esperarse, no recibió ninguna respuesta de parte de nuestro Presidente Enrique Peña Nieto.

Considero que si tu como líder de un grupo social (en este caso un país entero) no defiendes a tus representados, alguien más lo hará por ti (algo así como no cumplirle a tu vieja); y lo han hecho ya una gran cantidad de periodistas, artistas y claro, hasta el supuesto “Chapo” desde una cuenta de twitter que dice ser suya.

Y por supuesto, la gente ignorante está feliz, porqué considera que esto es algo positivo, que nos defienda el malo de la “movie”.

¿Y qué le costaba al Presidente salir a decir que Donald Trump estaba equivocado?, ¿porqué no salió el Presidente a reconocer la labor de todos los compatriotas que están en Estados Unidos trabajando honestamente?, ¿qué no se da cuenta el Presidente que nosotros sus ciudadanos necesitamos un Presidente preocupado por lo que digan de nuestros mexicanos en otras partes del mundo?

Pero no lo hizo.

Por el contrario, se quedó completamente callado. Dejó que nos insultaran y dejó que otros nos defendieran. Bonito Presidente tenemos, quedando bien en otros países a los cuales va a recibir medallas y premios y dejando a su patria deshacerse en la ignominia.

Los que vivimos en México deberíamos estar preocupados por estos detalles, porque en política, la forma es fondo, es decir: estas referencias que parecen minúsculas son en realidad síntomas graves de un presidencia acéfala, de un gobierno incapaz y de un sistema político enfermo.

Allá arriba en los Pinos quizás el Presidente esté enterado solo de las cosas buenas, pero acá abajo en el México de “a pie”, el problema es cada vez mayor, cada vez más gente pierde su poder adquisitivo, cada vez más gente se queda sin trabajo, cada vez más personas ven decrecer su calidad de vida.

En días pasados el Presidente disfrutaba de un festejo de cumpleaños en el que le prepararon un pastel. Lo colocaron entre una multitud de mujeres indígenas y en medio de ellas se apresuró a partir la tarta de la cual tomó un pedazo para después de los clásicos gritos de “mordida, mordida”, tratar de llevar el trozo del plato a su boca.

Centímetros antes de darle la mordida a su pastel, esta calló estrepitosa y ridículamente al suelo.

En cualquier otro caso, esto hubiera sido tomado como un detalle chusco, pero en este caso en particular, creo que la imagen de Enrique Peña Nieto tirando su pastel, habla más de su estilo de gobernar, un estilo realmente errático en el que los desaciertos han opacado cualquier acierto, un gobierno que se ha preocupado más por las apariencias hacia el exterior que por la realidad social al interior.

La imagen del Presidente tirando su pastel mientras las mujeres indígenas lo ven como diciendo “¿o sea, que pedo?”, refleja el México que vivimos: un México gobernado con errores en el cuál se quiere proyectar una fiesta, pero en la cual deberemos comer el pastel del suelo, porque el responsable de partirlo y servirlo, no tiene ni siquiera la capacidad para poder detenerlo.

Es cuanto.

TIEMPO DE DEFINICIONES

Una ebullición escondida se gesta en la vida política de México.

Hierve el caldo de las aspiraciones, de las proyecciones futuristas que pintan distintos escenarios en los que los viejos paradigmas que explican el actual sistema político mexicano de partidos políticos, se derrumban ante el fenómeno social conocido como “el Bronco”, ese ex priísta[1] que hoy se presenta a si mismo como un ciudadano sin pasado político, pero que conoce y fue parte del sistema que hoy critica. Todos tenemos derechos a rehabilitarnos de nuestros vicios.

Sin embargo, existen cotos de poder establecidos en el sistema, partidos políticos que por décadas han sido los promotores del voto: estos partidos políticos dominan desde el Congreso, el Ejecutivo y un poco menos el Senado, al escenario político nacional, ellos determinan qué se hace y qué no se hace; cómo se va a hacer y cuánto se va a gastar. Hoy en el 2015, los partidos políticos dominan México.

Pero…

Hoy en el 2015 pasó algo diferente, algo que no es normal: un candidato que supuestamente egresa del pueblo, de la ciudadanía de a pie, compite por la gubernatura del estado de Nuevo León (4 653 458 hab.), uno de los estados más prósperos, pujantes e industrializados de México y la gana; esto es algo equivalente al triunfo de Ernesto Ruffo Appel a la gubernatura de Baja California en 1989 siendo candidato de un partido opositor al PRI.

Pero, ¿qué pasó realmente en Nuevo León?, seguramente los neoloneses lo podrán explicar mejor que su servidor, pues desconozco bien todos los elementos de análisis, pero si tengo algunos datos que me hacen suponer una posible explicación.

En México los datos oficiales nos dicen que el abstencionismo (el no ir a votar de manera intencional), ha alcanzado cifras alarmantes:

En las elecciones para elegir Presidente de la República, estos son los números, en el año 2000 el abstencionismo rondó en el 36.03%, en el 2003 fue de 58.32%, en el 2006 fue de 41.45% y en el 2012 fue de 36.86%[2]. En todos los casos, el abstencionismo sobresale más de la tercera parte de los electores totales (en algunos supera más de la mitad de los electores) y creo que el mensaje es claro: “no estamos de acuerdo con los partidos políticos”, pues son ellos al final de cuenta, quienes proponen a sus candidatos, los cuales en algunos casos, representan más bien sus intereses, antes que los de la gente. Los hechos son contundentes y no se puede tapar el Sol con un dedo.

En Nuevo León, un hombre y su equipo de mercadotecnia, aprovecharon este vacío social que vive México y lograron consolidar una red ciudadana, que en contra de todas las probabilidades, logró convocar a un sector ciudadano que por décadas permaneció dormido ante la sombra del abstencionismo.

Nuevamente los números son fríos y arrojan que Jaime Rodríguez Calderón “el Bronco” ganó la gubernatura de Nuevo León como candidato ciudadano, sumando más votos que todos los partidos políticos que enfrentó juntos. Un cholo diría “se los clavó a todos juntos al mismo tiempo y le puso una recia”. Literal.

Este curioso fenómeno socio-político, es observado por todo México (quizás por todo el mundo) y no hay que ser un erudito de la ciencia política, para darse cuenta que si los números que reflejan el abstencionismo en México, indican un cansancio social ante los partidos políticos, el convertirse en “candidato ciudadano” es una opción extremadamente atractiva.

Y es aquí dónde estamos, en un momento en que los distintos grupos políticos de todo México analizan el presente escenario social, en dónde nadie quiere perder lo que tiene, pero dónde lo que se tiene cada vez es menos seguro, por que existe tanta competencia, que las mayorías se fragmentan para crear nuevos partidos, satélites políticos que se alinean con el planeta que más le convenga.

Ya son varios los políticos que “renuncian” a su militancia partidista de 20, 30 o hasta 40 años, para afirmar que “su partido ya nos los representa”, que “buscan nuevas alternativas para seguir apoyando a la gente”, que literalmente, ven el barco hundirse y lo abandonan, ya saben como quien.

Otros más piden la unidad de su partido, de sus grupos, pero no dejan darle “like” a los comentarios de sus seguidores que los invitan a independizarse y “hacerse candidatos ciudadanos”.

Para muchos de ellos, la opción es tentadora, pues ahora serían los reyes y señores de sus feudos políticos y podrían repartir sus huesos a discreción, sin necesidad de aguantar la vara impositiva de sus dirigentes partidistas. Serían pues, “su propio partido político”.

México vive un momento clave en su vida política, pues de las decisiones que todos estos actores determinen hoy, dependerá la configuración política de competencia que se presente en el futuro cercano de nuestro país.

Los partidos políticos no soltarán tan fácilmente el juego y seguramente y conociendo el sistema al dedillo, buscarán legitimarse con la ciudadanía que por décadas han olvidado, para conservar su aprobación electoral, y los candidatos “ciudadanos” buscarán por su parte, deslegitimar esas propuestas y acciones pero para poder ganar la confianza de la gente, antes “el Bronco” y todos esos “ciudadanos políticos” también deberán haber hecho un buen trabajo.

Eso está por verse.

Lo importante al final de cuentas, es que gane la gente, por que históricamente en México la gente sigue perdiendo cuando gana el abstencionismo.

Es cuánto.

[1] Jaime Rodríguez Calderón fue militante del Partido Revolucionario Institucional por 33 años, partido por el cual fue diputado federal en el año de 1992. https://es.wikipedia.org/wiki/Jaime_Rodr%C3%ADguez_Calderón

[2] http://www.condistintosacentos.com/wp-content/uploads/2013/03/Imagen6.jpg

La “zapeta” de periódico, el modo tradicional de mantener fría la cerveza en Mexicali…

En Mexicali, una buena cahuama tiene que tener su “zapeta” de periódico, un arte que muy pocos expendios siguen promoviendo.
Exige tu zapeta, mantén fría tu cheve!
‪#‎FolkloreDeMexicali‬
‪#‎CañonDeTlaltenango‬

hqdefaulthttps://www.facebook.com/JRMcomunicacion/videos/vb.775040389246029/843672389049495/?type=2&theater&notif_t=like

Los limones

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Esta historia está basada en hechos reales

 

I

¿Sabían que si se toman el jugo de un limón en una taza de agua tibia en la mañana (en ayunas) podrían salvar su vida?

A mediados de la década de los 70’s del siglo pasado (se escucha raro pero es así), Eligio Ramos terminaba su servicio social como estudiante de la carrera de medicina en el municipio de Navojoa, Sonora.

Para celebrar tal acontecimiento, él y su compañero de carrera, el ahora Dr. Juan Manuel Zaragoza, fueron a festejar al pueblo costero de Huatabampito, Sonora, que habían terminados sus estudios formales y ahora sólo faltaba la prueba final: su examen profesional que se llevaría a cabo en Mexicali.

Mientras tomaban sus últimas cervezas, Eligio le comentó a su amigo:

-¿Sabes que Juan Manuel?, me voy a Mexicali, le comentó Eligio a su “roomie” (compañero de departamento), con quien había estudiado desde los inicios de su formación profesional y con quien había formado una gran amistad.

-¿Cómo qué te vas Eligio?, ¿mañana…?- preguntó dudoso Zaragoza.

-No, ahorita me voy a Mexicali, ya quiero estar en mi casa y disfrutar ahí las vacaciones. Además tenemos que prepararnos para el examen profesional – respondió seguro Eligio.

-Pero no chingues Eligio, ya es muy tarde, es temporada de vacaciones, ya no vas a encontrar autobuses, vámonos juntos en unos días más que yo termine…- lo conminó su amigo.

-Ya sabes como soy cabrón, llévame a la central de autobuses, ya se me metió esta idea de irme y me voy – le dijo Eligio.

Dicho y hecho: se fueron de Huatabampito a Navojoa y de ahí a buscar un autobús. No encontraron uno solo, pues siendo temporada alta de vacaciones, estaban todos los pasajes saturados.

-Te dije “Chichí” (así le decían de cariño a Eligio su gente cercana), no vas a poder irte- sostuvo Juan Manuel sonriendo.

-Mira Juan Manuel, llévame a la carretera y déjame en un paradero, vas a ver que en menos de lo que canta un gallo alguien me da raite – declaró Eligio.

-¿Quééé?, ¡estás loco!, ¿cómo te voy a dej…?- trato de decir Zaragoza, pero Eligio lo interrumpió.

-Tú déjame hermano, tú sabes que se me cuidar, no va a pasar nada, todavía hay luz del sol – dijo Eligio.

A regañadientes Juan Manuel dejó a su amigo en la carretera.

La aventura iniciaba.

Después de varias horas de esperar en el paradero, Eligio se empezaba a impacientar.

Se hizo de noche y para colmo de males, empezó a llover.

Eligio pensaba que todo era parte de la aventura y trataba de tomar las cosas con serenidad.

Se refugiaba en la estructura del paradero junto a la carretera solitaria mientras la lluvia que escurrían por las numerosas goteras del endeble techo, llenaban su sombrero vaquero de agua (estaba en Sonora, y había comprado sus botas y sombrero, por supuesto).

Cuando parecía que las cosas más mal se ponían, paró un carro.

Era dos hombres en una especie de camioneta suburban muy antigua; el conductor le gritó a Eligio:

-¡¿A dónde va amigo?!

-¡Voy hasta Mexicali señor! – sostuvo Eligio

-¡Chin, va muy lejos, yo no llego hasta allá, pero si gusta le ayudo y lo dejo aquí enfrente en Empalme o Guaymas de perdida para sacarlo de la lluvia…! – dijo el chofer.

-Le agradezco mucho señor, claro que le acepto la ayuda…- y Eligio se subió a la camioneta, sin esperar jamás la extraordinaria experiencia que iba a vivir momentos más tarde.

Cómo pudo se acomodó entre un gran cantidad de cajas que se transportaban en ese vehículo.

-¿De dónde viene amigo?- le preguntó el chofer a mi padre.

-De Navojoa Señor… – respondió mi padre mientras estudiaba con atención y prudencia el interior de la camioneta.

Eligio vio que había dos niños más en el vehículo. Iban dormidos en la parte superior de las cajas.

-Son mis hijos- sostuvo sonriendo el hombre que conducía mientras miraba a Eligio por el retrovisor.

-Venimos de Colima, traemos limones, los llevamos pa´l norte, a eso nos dedicamos. Con la gracia de Dios mañana dejamos la carga y nos regresamos – le dijo el hombre a Eligio.

El hombre le contó a Eligio que era profundamente creyente y pertenecía a una congregación religiosa en su tierra.

-¿Y tú a que te dedicas muchacho? – preguntó el hombre.

-Soy médico señor- respondió Eligio mientras se quitaba sus botas vaqueras llenas de lodo.

-¡Ah cánijo!, ¿en serio?, disculpe Doctor, yo no sabía…-dijo apenado el chofer.

-No se preocupe –sostuvo Eligio- nada cambia.

-No Doctor, ¿cómo cree?, por favor descanse y sepa que es un honor poder ayudar a una persona preparada como Usted. Duérmase un ratito, se mira cansado, yo le aviso ahorita que lleguemos…-le dijo el chofer.

-Muchas gracias señor- dijo Eligio, quien no tardó mucho en conseguir dormir agradecido.

II

¿Sabían que Colima es el estado más pequeño de México y es conocido por producir los limones verdes más ricos y nutritivos del país?

La camioneta suburban en la que viajaban había sido adaptada para poder llevar todas las cajas de limón. Se habían quitado todos los asientos de la parte trasera, para maximizar el espacio.

En la parte que quedaba entre el techo del auto y las cajas, estaban acomodados los dos hijos del chofer y Eligio Ramos, quienes dormían plácidamente.

Sin embargo, algo interrumpió el sueño de Eligio.

Fue un fuerte estruendo y un sacudida que lo estremeció por completo.

Al principio pensó que era un sueño, pero el ardor insoportable en sus ojos le recordó que lo que vivía era una realidad.

Luego, con dificultad por el jugo de limón en sus ojos (y todo su cuerpo, que estaba bañado en jugo de limón y aceite de auto), pudo ver el cielo estrellado.

-¡Puta madre chocamos!, ¡no puede ser!- pensaba Eligio, mientras se autoexaminaba para evaluar que tan herido estaba.

Luego un grito.

-¡Mis hijos!, ¡¿dónde están mis hijos?!- gritaba desesperado el chofer mientras buscaba entre los fierros retorcidos y la maleza, señal de sus pequeños.

Encontró uno.

Estaba muerto.

Eligio miraba como el hombre levantaba al cielo el cuerpo inerte del niño mientras le pedía a Dios que se lo recibiera.

-¡Recibe a mi hijo Dios mío!, ¡tú me lo diste y ahora tú te lo haz de llevar!, ¡recíbelo en tu reino!- gritaba el hombre desesperado en una especie de trance traumático.

-¡Haaaay!- se escuchó un quejido; era el otro niño, aún vivo.

Su padre corrió por él a dónde estaba y del mismo modo lo levantó al cielo, pero esta vez para pedirle al Creador que no se lo llevara.

-¡Dios mío, salva a mi hijo herido!, ¡deja vivir a mi hijo!, ¡déjame seguirlo cuidando Diosito, ya te llevaste uno!- gritaba el hombre al cielo estrellado de ese lugar solitario de Sonora dónde nadie más lo escuchaba.

Eligio consciente de todo y mientras se hacía a si mismo un torniquete en una de sus piernas herida, le gritó al hombre.

-¡Si el niño está vivo no debe ser movido, no lo sacuda señor! – dijo Eligio

El hombre lo ignoró y corrió con el niño herido a la carretera en sus brazos.

Eligio pudo ver como literalmente se paró frente al primer carro que vio en la carretera con el niño para después subirse y perderse en el camino para buscar un hospital.

Ese segundo niño murió en el camino.

Más tarde llegó una ambulancia por Eligio, quien no estaba herido de gravedad.

III

Los limones tienen muchos beneficios para la salud que se han conocido por siglos. Los dos mayores son su fuerte poder antibacterial, antiviral y los poderes de estimulación inmunológica, así como su uso como una ayuda para la pérdida de peso porque el jugo de limón es, asimismo, digestivo y depurativo del hígado.*

El peritaje fue claro: la suburban se había quedado sin gasolina.

Para mala suerte de todos, esto había sido en una curva, por lo que era imposible que los autos que venían detrás pudieran evadir la camioneta varada en medio de la carretera.

Luego lo peor: un camión tipo torton a exceso de velocidad, se encontró con la suburban en el camino. La destrozó.

Sin embargo, el chofer y su acompañante lograron guarnecerse junto al camino.

Sus hijos y Eligio no tuvieron tanta suerte, pues recibieron el golpe de lleno mientras dormían como bebés.

Bueno, Eligio si tuvo mucha suerte: lo salvaron los limones, que amortiguaron el impacto de su cuerpo al salir despedido de la unidad más de 25 metros del choque.

Al siguiente día Eligio fue despertado por la enfermera en un hospital mientras yacía en una camilla.

-Joven, una persona quiere hablar con Usted- le comentó la enfermera.

-Buenos días Doctor Ramos, soy de la policía judicial de Sonora. Estamos investigando el accidente en el que se vio involucrado y en el que murieron dos personas. Una vez que se encuentre bien deberá acudir a rendir su declaración como testigo. El padre de los niños está detenido por el delito de homicidio imprudencial.- le dijo un hombre vestido de vaquero mientras le mostraba una placa de policía.

-No sé que pasó oficial, pero si le puedo decir algo: ese hombre jamás quiso que esto pasara, todo fue un accidente –respondió un Eligio adolorido y magullado.

-Siento mucho todo esto Doctor, las cosas son así. Lo esperamos en el Ministerio Público – respondió el judicial y se retiró.

Eligio aún no podía creer lo que había vivido; sentía pena por el hombre y sus hijos, sentía alegría por estar vivo, sentía coraje por no haber escuchado a su amigo “Zaragoza” (así le decía Eligo a Juan Manuel). Vivía una mezcla extraña de emociones que lo confundían, cuando de pronto…

-Doctor- dijo la enfermera- lo buscan…

Era su amigo Juan Manuel Zaragoza que con una gran sonrisa le dijo.

-¡Te dije que no te fueras cabrón!- mientras le daba un cálido abrazo en la camilla.

Eligio tenía que permanecer varios días en el hospital por sus heridas, pero pidió su alta voluntaria en ese momento (en contra del médico que lo atendía).

Herido como estaba, tenía que ir a ver al padre de los niños muertos.

En la rejilla de prácticas del juzgado, el hombre lloraba y le gritaba a Eligio:

-¡Dígales Doctor!, ¡Dígales que yo no los quise matar!, ¡eran mis niños, como los iba a querer matar Doctor! – gritaba el hombre llorando.

Y eso les dijo Eligio a las autoridades.

Nunca supo que pasó con ese hombre.

Luego, Eigio siguió su camino a Mexicali (esta vez en un autobus), donde su padre Saturnino Ramos lo recibió con gran sorpresa al verlo herido.

-¿Qué te pasó mijito?- Le preguntó su padre a Eligio.

Eligio le contó todo a su padre.

-Si serás pendejo- le dijo su padre a Eligio y le dio un abrazo.

Años más tarde Eligio Ramos y Martha Medina me dieron la vida.

EPÍLOGO

En el intrincado misterio de la vida, la cadena de sucesos que vivimos desemboca muchas de las veces en situaciones extrañas, complejas o tristes, las cuales parecen simples casualidades sin relación, sin embargo en el Universo nada ocurre por azar, todo lo que pasa tiene que pasar por algo: el plan del Gran Arquitecto del Universo es perfecto y en este caso en lo particular, siento en mi corazón que era necesario que esos limones salvaran la vida de Eligio Ramos, pues existía otro designio para su vida, que luego me dio la vida a mi que escribo esta maravillosa historia para compartirla con todos.

Yo tengo varios meses tomando el jugo de limón en las mañanas y me siento de maravilla.

Por eso les digo que los limones pueden salvar vidas.

Es cuanto.

El aroma de limón también tiene propiedades energizantes y mejora el estado de ánimo. El olor del jugo de limón puede mejorar tu estado de ánimo y ayudar a despejar tu mente. El limón también puede ayudar a reducir la ansiedad y la depresión.*

*REFERENCIAS

http://mejorconsalud.com/10-beneficios-de-beber-agua-tibia-de-limon-cada-manana/